Hoy los altavoces inteligentes como Alexa son una rareza para frikis. El público en general y las pymes los ven como el último invento para los tecnófilos. Algo de poca utilidad. Como en muchas otras ocasiones, la mayoría no está viendo este invento como lo que es. Una vuelta de tuerca más que pone en peligro los comercios tradicionales y las pymes.

Estos dispositivos serán algo del día a día y estarán en todos los hogares dentro de 5 o 10 años. Sí, he dicho en todos. Todos tendremos un asistente al que podremos hablar para preguntarle qué tiempo hace, a qué hora es el cine o quién es aquel actor que salía en aquella película. Puede parece de poca utilidad pero entonces viene lo bueno.

Poco a poco nos irán ayudando en tareas cotidianas como una receta de cocina. Tras la receta vienen los ingredientes y por qué no, la lista de la compra. Se me han acabado los huevos. Alexa, añade huevos a la lista de la compra. ¿Qué buena idea, no? Ir haciendo la lista de la compra de viva voz gracias a Alexa y así la tenemos en nuestro móvil cuando lleguemos al supermercado.

¿Ir al super? ¿Para qué? Si Alexa ya tiene nuestra lista de la compra, ¿para qué ir al super? Que nos la envíen a casa. Ese es el gran paso. Que todo nos llegue a casa con solo desearlo. Es el genio de la lámpara de Aladino. Pide un deseo y se te concederá. Pídeselo a Alexa y al día siguiente lo tienes en casa.

Un momento. ¿Y qué será del pequeño comercio local?