Hace ya tiempo que venimos leyendo que el teletrabajo cambiará la forma en la que muchas personas emplean su día a día trabajando desde casa para empresas que tienen a sus empleados distribuidos en lugar de hacinados en oficinas. La mayoría, si bien entiende que hay muchas cosas que se pueden hacer desde cualquier lugar con la ayuda de un portátil y un móvil, no concibe que esto pueda ser una realidad en la empresa en la que trabaja en la actualidad.

Solemos caer en esta simplificación cada vez que una nueva tecnología irrumpe en nuestro mundo y promete cambiarlo todo. Todos pensamos que nuestro caso es diferente y no tenemos la amplitud de miras para reimaginar todo desde cero.

Yo suelo comentar un ejemplo personal: los zapatos. Nadie pensaba hace 10 años que la ropa o los zapatos se venderían por internet ya que fácilmente nos venía a la boca decir que eso hay que probárselo para saber si te queda bien o no. La realidad es bien distinta y la moda es uno de los grandes mercados del comercio online. Amazon ya está creando sus propias marcas de ropa y Zara hace una apuesta inequívoca por la venta online. En mi caso personal creo que hará aproximadamente 10 años que no piso una zapatería. Todos mis zapatos los compro online.

Los equipos de trabajo distribuidos son una realidad ya hoy en día y serán más y más comunes en los próximos 10 años. Es cierto que para ello las relaciones entre empresa y trabajador deben repensarse y el contrato de trabajo actual quizás no sea la mejor forma. Queramos o no, muchos trabajos se pueden desarrollar por lo que hoy llamamos autónomos. Personas que trabajan por su cuenta y cobran por el trabajo que hacen. Un periodista puede hacer su trabajo y cobrar por artículo escrito, un vendedor puede ser autónomo y cobrar a comisión, un diseñador gráfico también, hay muchos trabajos que ya hoy se hacen en equipos distribuidos. Es cuestión de pensar cómo organizar el trabajo en nuestras empresas para poder crear equipos distribuidos.

En un equipo distribuido cada persona debe ser responsable de sus actos y saber que si es productivo obtendrá resultados y si es un holgazán durará poco. Desde el momento que un negocio pueda definir una forma de trabajo que prime más a quién más valor añadido genere podrá tener equipos distribuidos por distintas partes del mundo y aprovecharlo.

Los líderes de equipo también tienen aquí un nuevo aprendizaje. Desde el momento en que cada persona es responsable de sus resultados la labor del «jefe» debe ser diferente. Quizás ya no hablemos de «jefes» sino de «líderes». Un líder no manda a su equipo sino que trabaja conjuntamente con él para que cada uno de ellos y todos como conjunto obtengan los mejores resultados posibles. Al estar distribuidos en ubicaciones en distintas ciudades e incluso distintos países es un reto el formar equipos que colaboren y que los miembros se sientan parte de un equipo al que no ven a diario.

En el caso de mi equipo somos una consultoría que saca partido de ello. Nos permite incorporar consultores autónomos que se benefician de una tecnología y un modelo de negocio para poder tener un trabajo autónomo dentro de un equipo internacional. Cada uno obtiene resultados por su esfuerzo pero pertenece a un equipo que lo apoya y le da la formación y asistencia necesaria. Un modelo que funciona. Unas personas empiezan dedicando unas horas a la semana y otras se involucran a fondo para obtener resultados con mayor rapidez.

Hoy la tecnología ya permiten el trabajo distribuido gracias a la videoconferencia de calidad desde cualquier dispositivo, el trabajo en la nube, los portátiles y los móviles. Ya hay muchas empresas que sacan partido de esto y permiten modelos de negocio con oportunidades para profesionales. Muchas empresas tradicionales pueden repensar su negocio para aprovechar la tendencia y otras nuevas empresas empezarán con esta filosofía. Un profesional debe estar abierto al cambio de forma permanente.